Y es que cuando ser empresario me suena a viajes, cruceros y aviones en primera clase lo más cercano a empresario me parece que es el iPhone donde podría estar escribiendo esto (que en verdad es un note 8).

Porque cuando dijimos empecemos esta aventura de emprender dejamos de ser el trabajador que muchas veces tiene su horario establecido, sus fines de semana y sus vacaciones programadas, porque no, acá somos la cabeza que digo cabeza porque hasta la cabeza necesita dormir para empezar a soñar, somos el corazón, el centro de este cuerpo que día a día se va desarrollando.

Eso sí, algún día cuando aprenda a caminar por si sólo estaré cansado pero muy orgulloso.

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